Inspirada en los grandes balnearios europeos de la Belle Epoque, la ciudad de Piriápolis fue fundada por Francisco Piria en 1890, un hombre visionario y alquimista que definió a la zona como “el balneario del porvenir”. Rodeada por cerros, bosques y playas, la ciudad es conocida además por sus rutas místicas, los senderos de la Kabbalah y Alquimia interior, elegidos por los peregrinos para meditar o conectarse con sitios de poder.

Por Rambla de los Argentinos

  • Argentino Hotel: inaugurado en 1930. En su época, fue el hotel más grande de Sudamérica.
  • Pabellón de las Rosas: junto al Argentino Hotel, adquirido por Piria para fiestas y banquetes; dicen que antes fue utilizado como caballeriza, lo que explica la presencia de argollas para atar caballos en las columnas y los dibujos de gorras de jockey.
  • Museo Ferroviario.
  • Paseo de la Pasiva: feria artesanal y zona comercial.
  • Hotel Colón: construido por Piria en 1910.

Por Rambla de los Ingleses

  • Puerto de Piriápolis.
  • Punta Fría: zona de pesca y gastronomía.
  • Ingreso a la costanera de Ruta 10: Playa San Francisco y Punta Colorada.
  • Rescate de fauna marina S.O.S: con animales en vías de recuperación que luego volverán a su medio natural (aves, lobos marinos, tortugas, pingüinos).

Cerros

  • Del Toro: a 100 metros sobre el nivel del mar. Se puede acceder en auto hasta la fuente del Toro; la escultura fue traída desde París, pesa 3.000 kilos y por su boca, sale constantemente un chorro de agua mineral. Sobre la Avenida de Mayo, muy cerca del cerro, está la Fuente de Venus (réplica del Templo Griego) que es una réplica exacta de la que hay en Villa Paravicini (Milán, Italia) Por la misma calle, a la izquierda, se llega a la amerita de María Rosa Mística.
  • San Antonio: desde su cima se puede ver toda la costa, hasta Punta del Este. Se puede ascender a pie, en vehículos o en aerosillas. En medio del camino, la imagen de la Virgen Stella Marys, lugar donde Piria colocó la piedra fundacional de la ciudad; en la cumbre, el templo de San Antonio.
  • Pan de Azúcar: a pocos kilómetros del balneario, sobre Ruta 37. Su ascenso a pie está habilitado todos los días del año;  en su cima hay una cruz de cemento armado de 35 metros de altura. Al pie del cerro hay una reserva de fauna autóctona, con animales en su hábitat natural.

Fuente: "Cuatro estaciones" - Guía turística de la Intendencia Municipal de Maldonado.

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